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Proyecto Sandro 2002

EL FULANO DE LA PUERTA DE ATRAS

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ELECTRA

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LA POSEIDA

COMPLOT

ENIE ENIE ENIE

EN EL CIELO ESTABA SAN PEDRO Y COMPAÑIA JUGANDO BOCHAS

LOS DESEOS DE MARITA

YO Y MI VOZ

El fulano de la puerta de atrás  

I

Aunque todos ellos experimentaron los  distintos viajes, no hay nada como experimentarlos cuando el cuerpo es volátil y el efecto cascara sobrepasa nuestro cuerpo y se convierte en un ente. Un ente que traspasa paredes y vagones de trenes, él nos trasmuta imaginariamente a un mismo lugar y  nos deja caer en un espiral de deseo.

 

El efecto cascara se desvanece como las nubes que se mixturan con la polución de la zona fabril(paternal); humo inerte de las chimeneas incendiarias; es como un  ciclo que nunca termina  y todo confluye en la ventana de mi pieza. Dentro y justo en el vértice de la pieza la muerte espera agazapada: Si agudizo la vista la puedo llegar a ver; pende como de una telaraña y sé hamaca sola y de vez en cuando, pero esta presente en esta habitación y puedo encender la luz y persistirá, si apago la luz es como si algo floreciente estuviera pendiendo desde el mismo techo. No le tengo miedo por que desde aquí parece que no me hará daño. A distancia, cuando intenta acercarse, tomo de la botella de J.B y ella la hace alejarse; pero la muerte no me aterra tanto.

En esta pieza hay algo peor que la muerte y no esta en el vértice del techo. Mas bien para o más mal para, vive en toda la habitación y se cola en mi ser, es como un espectro pero no es un espectro; es una enfermedad pero no tiene los síntomas de enfermedad. Vive en todos lados y descansa en las cosas interfectas de esta habitación. En cada cosa que toco esta; se apodera muy sagazmente de las cosas que no respiran y luego me invade, tarda en irse y tarda tanto que me hice amigo de ella. A veces no puedo ni entrar al baño por que ellas esta, y estoy días sin bañarme ni cagar y ni mear. Cuando se apodera de la cocina el hambre me invade y tomo pastillas para dormir, ellas son las únicas que a veces me ayudan; duermo, y de esta manera estoy alejado de su presencia.

Se preguntaran por los sueños, ese es un campo que ella (ese ente) no me molesta. A veces duermo dos o tres días seguidos y me despierto con mareos y taquicardia. Pero la extraña presencia ya se alejó y de a poco recupero el ritmo de las cosas; como mirar  el sol que ilumina el mundal mundo y apreciar las nubes que transportan la lluvia. Ya no me cuelgo como antes y casi ya no puedo, por que cada vez aparece mas seguido. Tengo miedo que esta noche aparezca y se plante otra vez en la habitación. Para no escuchar sus pasos subí la música y la botella de J.B esta por la mitad. Este etílico son mis anticuerpos viste, pero tan pronto tienden a resistir.

Destreza y puta macúmba la que me hicieron; la fulana que pende del ángulo superior del techo y se hace más grande con el paso del minutero y el espectro que me espera. Macúmba zagas la de alguien, ruego a dios llegar a narrar esto, ruego a dios que alguien escuche esto, y le imploro a Ala que nadie sienta lo que hoy estoy sintiendo. Esto es una zagas macúmba y demasiada macúmba para un cuerpo. Yo, él fulano de la puerta de atrás intentare darle pelea. La quetejedi me mira con demasiada sensualidad, toma cada vez más forma de mujer celosa y ya el ángulo superior del techo le queda chico, tan chico que tiene que acomodarse para tratar de mantenerse en ese sitio. Creo que hoy bajará y me seducirá como otros tantos días. Ya no puedo tocar las cosas como antes y siento que no me responden como antes. Será que hace mucho ella algo creó en mi  y desde que en mi se fue no tengo las pelotas para volver a buscar su trigueño cuerpo. Una noche de otoño desapareció; entre las nebulosas y el olor agrio de las fabricas de la paternal; no alcance a pronunciar lo que me guarde y desdichadamente para mi no volvió nunca ese momento.

Esta noche parece que es todo muy confuso; la muerte en el vértice del techo, pero ya no esta mas, y un sueño terrible me esta abordando. Hace mucho en las playas de la Lucila alguien me contó que todo es pasajero y que somos un pasajero mas en este lugar que se llama vida. Todos tarde o temprano partimos, y los resabios que dejamos son recuerdos que atormentan tanto que nos convierten en inválidos. Desde ya muchas  gracias le dije y mi mirada se fusiono en un oscuro río. También me advierto que nada es eterno y que de tanto en tanto las cosas pasan, pero no es barato, mas bien es caro llegar a esas cosas, mas bien es relativamente difícil llegar a esas cosas: El olvido.

II

El fulano de la puerta de atrás le dio un trago mas a la botella de J.B. tenia mucha sed y hoy sabia que ese sabor quizás nunca lo volviese a sentir. Se levantó de una silla curtida por el tiempo, cerró la puerta del fondo y apagó la luz que daba al pasillo. Luego dejó que el tiempo pasara como un pasajero más. Lavignia se había marchado hace mucho tiempo y era imposible que volviese, él lo sabia desde que iba a la farmacia a comprar cajas de lexotanil para poder dormir.

De vez en cuando lo veía venir con la bolsa de merca y por días sin aparecer, sin asomar la nariz, que la tenia  bien guardada y que estaba barriendo en un espejo de tanto en tanto y para dentro; todo para dentro. Deambular que mantenía conversaciones con el vacío de la habitación; lo sentía reír y llorar y discutir; pero toda emoción era con la nada pensando que estaba Lavignia. Lavignia se le marcho una tarde de Noviembre, harta de las perversiones que le ofrecía  él. Dicen que una tarde mientras él trabajaba, vino ella con un ramo de rosas plateadas y se las quemó en el umbral. A partir de ese momento el fulano de la puerta de atrás nunca volvió a ser el mismo. Dicen, también,  que fue macúmba, dicen, para no ser menos, que fue brujería. Yo mantengo hoy en día distancia de esas habladurías de conventillo. Yo pienso que el fulano de la puerta  de atrás era más sensible de lo que parecía y esos que las apariencias engañan, no se banco la negación y la huida de Lavignia.

Una noche escuché un golpe seco en la habitación del fulano, luego gritos y corridas. El fulano de la puerta de atrás se había volado la cabeza y sin anestesia. No soportó la presencia de los que no están y de los que se fueron sin avisar. No quiso ser viejo, solo como decía   ”vive rapido y un cadáver fresco tendrás”. Mas allá de las perversiones y las pastillas él entendía lo que pasaba: El arte de perder y el recuerdo de ganar.

Nos dejó unos sesos pegados en la pared, dos o tres cuadro que nunca termino, la boleta de Edenor colgada de la puerta y mas un deseo de ser incinerado y esparcir sus cenizas en el barrio de la paternal. Parte de su corazón queda en Argentino Junior ( el bicho de la paternal), otra parte  en  Sarandí y algo para Lavignia. Tal vez sea difícil saber cual fue su ultimo pensamiento y tampoco quiero indagar. En una tarde de mucha lluvia lo velamos a cajón cerrado y con la bandera de Argentinos Junior en la tapa del jonca . Fueron solo algunos (los del palo); el resto estaba veraneando y otros en su mundo de mierda y algunos blindando su corazón (por puro cobardes). Y un puña´o dándole el adiós y rogando no terminar como él.

La pieza estuvo vacía, y juro por dios que escuchaba por las noches voces, risas y llanto; como en los viejos tiempos. Llegue un par de veces a asomarme por la puerta pensando que lo del fulano de la puerta de atrás había sido una pesadilla, pensando encontrar a la Lavignia y el fulano tomando mate y escuchando a Argentinos, pero la conciencia me traiciono y solo había una puerta de madera cerrada y el olor a gamexane que me rompía la nariz. Eso me decía que el recuerdo existe  y que el recuerdo se presenta de vez en cuando y a veces es difícil dominarlo y domarlo para nuestros sentidos. El tiempo me hizo diferente: Me mude muy lejos de la paternal y a Argentinos no lo escuche mas, me fui blindando como tantos que nos blindamos y me fui alejando de los caminos antiguos; un hijo, dos hijos y un lugar.

Pero cada tanto y en los días de viento camino por paternal, solo y esperando la noche me siento a fumar en una esquina cualquiera, y espero al viento para ver si en los remolinos confundidos y entre las hojas y la mugre las cenizas del fulano de la puerta se me aparece, y junto con Lavignia me invitan un mate o a ir a ver a al bicho. Pero son los años y el recuerdo que me juegan una mala pasada, y sin querer entró y a veces no quiero salir, no se si por ocio o por placer, ¿no se?. Quizás por el puto recuerdo que aveces no ponen como un cero a la izquierda y me causa dolor,  y es ese dolor que llamamos recuerdo y ya no hay mas tiempo para volver a empezar.

 

 

 

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