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I
Aunque todos ellos
experimentaron los distintos
viajes, no hay nada como experimentarlos cuando el cuerpo es volátil y el
efecto cascara sobrepasa nuestro cuerpo y se convierte en un ente. Un ente
que traspasa paredes y vagones de trenes, él nos trasmuta imaginariamente
a un mismo lugar y nos deja
caer en un espiral de deseo.
El efecto cascara se desvanece
como las nubes que se mixturan con la polución de la zona
fabril(paternal); humo inerte de las chimeneas incendiarias; es como un ciclo que nunca termina
y todo confluye en la ventana de mi pieza. Dentro y justo en el vértice
de la pieza la muerte espera agazapada: Si agudizo la vista la puedo
llegar a ver; pende como de una telaraña y sé hamaca sola y de vez en
cuando, pero esta presente en esta habitación y puedo encender la luz y
persistirá, si apago la luz es como si algo floreciente estuviera
pendiendo desde el mismo techo. No le tengo miedo por que desde aquí
parece que no me hará daño. A distancia, cuando intenta acercarse, tomo
de la botella de J.B y ella la hace alejarse; pero la muerte no me aterra
tanto.
En esta pieza hay algo peor que
la muerte y no esta en el vértice del techo. Mas bien para o más mal
para, vive en toda la habitación y se cola en mi ser, es como un espectro
pero no es un espectro; es una enfermedad pero no tiene los síntomas de
enfermedad. Vive en todos lados y descansa en las cosas interfectas de
esta habitación. En cada cosa que toco esta; se apodera muy sagazmente de
las cosas que no respiran y luego me invade, tarda en irse y tarda tanto
que me hice amigo de ella. A veces no puedo ni entrar al baño por que
ellas esta, y estoy días sin bañarme ni cagar y ni mear. Cuando se
apodera de la cocina el hambre me invade y tomo pastillas para dormir,
ellas son las únicas que a veces me ayudan; duermo, y de esta manera
estoy alejado de su presencia.
Se preguntaran por los sueños,
ese es un campo que ella (ese ente) no me molesta. A veces duermo dos o
tres días seguidos y me despierto con mareos y taquicardia. Pero la extraña
presencia ya se alejó y de a poco recupero el ritmo de las cosas; como
mirar el sol que ilumina el
mundal mundo y apreciar las nubes que transportan la lluvia. Ya no me
cuelgo como antes y casi ya no puedo, por que cada vez aparece mas
seguido. Tengo miedo que esta noche aparezca y se plante otra vez en la
habitación. Para no escuchar sus pasos subí la música y la botella de
J.B esta por la mitad. Este etílico son mis anticuerpos viste, pero tan
pronto tienden a resistir.
Destreza y puta macúmba la que
me hicieron; la fulana que pende del ángulo superior del techo y se hace
más grande con el paso del minutero y el espectro que me espera. Macúmba
zagas la de alguien, ruego a dios llegar a narrar esto, ruego a dios que
alguien escuche esto, y le imploro a Ala que nadie sienta lo que hoy estoy
sintiendo. Esto es una zagas macúmba y demasiada macúmba para un cuerpo.
Yo, él fulano de la puerta de atrás intentare darle pelea. La quetejedi
me mira con demasiada sensualidad, toma cada vez más forma de mujer
celosa y ya el ángulo superior del techo le queda chico, tan chico que
tiene que acomodarse para tratar de mantenerse en ese sitio. Creo que hoy
bajará y me seducirá como otros tantos días. Ya no puedo tocar las
cosas como antes y siento que no me responden como antes. Será que hace
mucho ella algo creó en mi y desde que en mi se fue no tengo las pelotas para volver a
buscar su trigueño cuerpo. Una noche de otoño desapareció; entre las
nebulosas y el olor agrio de las fabricas de la paternal; no alcance a
pronunciar lo que me guarde y desdichadamente para mi no volvió nunca ese
momento.
Esta noche parece que es todo
muy confuso; la muerte en el vértice del techo, pero ya no esta mas, y un
sueño terrible me esta abordando. Hace mucho en las playas de la Lucila
alguien me contó que todo es pasajero y que somos un pasajero mas en este
lugar que se llama vida. Todos tarde o temprano partimos, y los resabios
que dejamos son recuerdos que atormentan tanto que nos convierten en inválidos.
Desde ya muchas gracias le
dije y mi mirada se fusiono en un oscuro río. También me advierto que
nada es eterno y que de tanto en tanto las cosas pasan, pero no es barato,
mas bien es caro llegar a esas cosas, mas bien es relativamente difícil
llegar a esas cosas: El olvido.
II
El fulano de la puerta de atrás
le dio un trago mas a la botella de J.B. tenia mucha sed y hoy sabia que
ese sabor quizás nunca lo volviese a sentir. Se levantó de una silla
curtida por el tiempo, cerró la puerta del fondo y apagó la luz que daba
al pasillo. Luego dejó que el tiempo pasara como un pasajero más.
Lavignia se había marchado hace mucho tiempo y era imposible que
volviese, él lo sabia desde que iba a la farmacia a comprar cajas de
lexotanil para poder dormir.
De vez en cuando lo veía venir
con la bolsa de merca y por días sin aparecer, sin asomar la nariz, que
la tenia bien guardada y que
estaba barriendo en un espejo de tanto en tanto y para dentro; todo para
dentro. Deambular que mantenía conversaciones con el vacío de la
habitación; lo sentía reír y llorar y discutir; pero toda emoción era
con la nada pensando que estaba Lavignia. Lavignia se le marcho una tarde
de Noviembre, harta de las perversiones que le ofrecía
él. Dicen que una tarde mientras él trabajaba, vino ella con un
ramo de rosas plateadas y se las quemó en el umbral. A partir de ese
momento el fulano de la puerta de atrás nunca volvió a ser el mismo.
Dicen, también, que fue macúmba, dicen, para no ser menos, que fue brujería.
Yo mantengo hoy en día distancia de esas habladurías de conventillo. Yo
pienso que el fulano de la puerta de
atrás era más sensible de lo que parecía y esos que las apariencias
engañan, no se banco la negación y la huida de Lavignia.
Una noche escuché un golpe
seco en la habitación del fulano, luego gritos y corridas. El fulano de
la puerta de atrás se había volado la cabeza y sin anestesia. No soportó
la presencia de los que no están y de los que se fueron sin avisar. No
quiso ser viejo, solo como decía
”vive rapido y un cadáver fresco tendrás”. Mas allá de las
perversiones y las pastillas él entendía lo que pasaba: El arte de
perder y el recuerdo de ganar.
Nos dejó unos sesos pegados en
la pared, dos o tres cuadro que nunca termino, la boleta de Edenor colgada
de la puerta y mas un deseo de ser incinerado y esparcir sus cenizas en el
barrio de la paternal. Parte de su corazón queda en Argentino Junior ( el
bicho de la paternal), otra parte en
Sarandí y algo para Lavignia. Tal vez sea difícil saber cual fue
su ultimo pensamiento y tampoco quiero indagar. En una tarde de mucha
lluvia lo velamos a cajón cerrado y con la bandera de Argentinos Junior
en la tapa del jonca . Fueron solo algunos (los del palo); el resto estaba
veraneando y otros en su mundo de mierda y algunos blindando su corazón
(por puro cobardes). Y un puña´o dándole el adiós y rogando no
terminar como él.
La pieza estuvo vacía, y juro
por dios que escuchaba por las noches voces, risas y llanto; como en los
viejos tiempos. Llegue un par de veces a asomarme por la puerta pensando
que lo del fulano de la puerta de atrás había sido una pesadilla,
pensando encontrar a la Lavignia y el fulano tomando mate y escuchando a
Argentinos, pero la conciencia me traiciono y solo había una puerta de
madera cerrada y el olor a gamexane que me rompía la nariz. Eso me decía
que el recuerdo existe y que
el recuerdo se presenta de vez en cuando y a veces es difícil dominarlo y
domarlo para nuestros sentidos. El tiempo me hizo diferente: Me mude muy
lejos de la paternal y a Argentinos no lo escuche mas, me fui blindando
como tantos que nos blindamos y me fui alejando de los caminos antiguos;
un hijo, dos hijos y un lugar.
Pero cada tanto y en los días
de viento camino por paternal, solo y esperando la noche me siento a fumar
en una esquina cualquiera, y espero al viento para ver si en los remolinos
confundidos y entre las hojas y la mugre las cenizas del fulano de la
puerta se me aparece, y junto con Lavignia me invitan un mate o a ir a ver
a al bicho. Pero son los años y el recuerdo que me juegan una mala
pasada, y sin querer entró y a veces no quiero salir, no se si por ocio o
por placer, ¿no se?. Quizás por el puto recuerdo que aveces no ponen
como un cero a la izquierda y me causa dolor,
y es ese dolor que llamamos recuerdo y ya no hay mas tiempo para
volver a empezar.
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