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Violento rayo, relámpago que es parte del cielo de Parque
centenario. Violenta es la prosa que brota, ella no lo denota y comienza a
nacer . Se crea , con estas pequeñas líneas esta historia . Crepúsculo
de un gris ocaso . La atmósfera esta cargada de humedad y pronto se
precipitará una lluvia que emancipará la presión. El viento, pasa a ser
una simple brisa para luego emerger en ventisca. Las hojas se agitan
prontas a escapar de los escarpados árboles; presencia de una represión
natural.
En los remolinos del viento; sonido de bocinas y un tanto de
gritos. El pequeño picado va apurado a los brazos de su madre, la cual lo
salvara de todos los males que flotan en el barrio. La tierra seca que se
encargará de absorber cada gota de cielo, para luego debatirse y
finalmente convertirse en múltiples formas de barro: Transformación.
Electra camina por la calle. Bordea el circular parque. La tarde
había calentado su cuerpo
que en ese momento añoraba el reposo manso de sus huesos en el natural
suelo, cuando en el pasado prematuro aventuraba su cara al sol y
rememoraba la vida de pura evocación. Electra, ve las gotas caer y las
sentía en su piel como suaves mimos. Electra, observa ese oscurecer y las
nubes que cerraban a su antojo el estrecho horizonte. La casona blanca se
yergue y baña de sombras a Electra. Electra. ¿Dónde estas ?.
Sus arcos, las verjas y
esa gigantesca casa, dibujaban el espíritu gótico que nunca existió en
el barrio. El caserón tiene un abandono notorio, y sus descascaradas
paredes son atrapadas con una violencia natural por la Madre Selva.
Electra fascinada por la pared desvencijada y enmarañada en lo verde. Una
ventana en el marco intacto y una vieja apresurada que se tapa con una
bolsa su diminuta cabeza. La figura de Electra se imprime en un diáfano
espejo. El mismo descansa junto a una mal formación de la naturaleza que
parece ser un árbol. La iluminación de pasajeros autos y estáticas
luces se reflejan furtiva e indisolublemente, creando destellos
resplandecientes. Electra queda sugestionada por su propia impresión . Su
pálida e insípida piel se alza sobre aquella azarosa irradiación. Una
rajadura parte el falso vientre . Dorados marcos mezclándose con
la imperfección del trato del tiempo que delimitan el universo del
espejo.
El papel del lado ciego
comienza a mojarse por la terrible lentitud del aguacero . Ella, atónita
enfrenta su resplandor . La jeta de Electra se puso roja y la piel
sensualmente erizada y las ráfagas de viento que despeinan la melena
morocha de su testa y en la noche se arremolinan. Electra , alarmada por
la lluvia secuestra el espejo para ambos refugiarse en la República de
San Telmo. Objeto y sujeto , el uno y el otro enamorados para dar y
recibir destellos. La pared tienta al confín al cristal. El queda
suspendido desde sus mismas simientes . Un mundo del revés se figura en
ese vidrio y algo de narciso y perverso iluminará el resto de los días
de Electra , los cuales, luego , se transformaran en un percepción
precisa o imprecisa ; todo y mucho dependerá de como se capte las
circunstancias. La noche siempre tan sigilosa . Y Electra sumergida en las
búsquedas constantes de sus imperfecciones . Bucea por sus carnes y
explora el reflejo de ellas en su querido espejo de pared. Cuerpo que
comienza a pudrirse en vida y ella que se resiste a caer en el fangal de
la vejez y la soledad .
La tarde de tanto en tanto
la encuentra prendiéndole velas al retrato de Alberto : Él era su padre.
Él murió hace mas de un año y ella jamás lo pudo superar . Para
Electra esa perdida era un insoportable dolor de muelas en el corazón. Su
fue y es su gran amor. Ella
recuerda las calles que con sus cuerpos hechos presencia de vida, gozaron
y transitaron. Mira y mira Electra las fotos y luego las guarda para que
inviernen en el cajón. Rápidamente y con solo recordar el nombre de papá,
resucita el sabor amargo de la determinación de Alberto de quitarse la
vida una noche de Agosto . Esa noche el papi se tiró de la cama de dos
plazas , que un tiempo atrás compartió con Malena. Cabeza al piso y
cuello quebrado al suelo : Electra mira
, recuerda, siente ; Electra llora.
Con su rostro quejumbroso
ella sabe que Alberto le dejó ese cuerpo , el que no para de contemplar .
Su misión es mantener el recuerdo de una eterna felicidad en él . Heber
“el bueno” , Camilo o tal vez Felipe . Ellos amaron y saborearon la
membrana epidérmica que cubre el mejunje de músculos , huesos , sangre y
entrañas bisécales que forman a Electra y todos por igual desfallecieron
en la encarnizada mirada del orgasmo: Todos pasajeros. El espejo inmutable
y transfigurado perpetuaba su propio pendular . El gato recorría con
pasiva monotonía la cama en donde alguna vez alguno de esos hombres
gozaba indescriptiblemente con la tenue presencia de Electra , y ella creía
ser feliz. Con el transcurrir del tiempo la hija enamorada comenzó a
mixturarse con el dolor. Se cerró en un claustro de depresiones y
obsesiones y con la soledad como único refugio de la
amistad. Inmediatamente toda presencia comenzó a ser molesta ,
para luego transformarse en lejanía. Los hombres eran un anónimo en su
vida y la pieza de San Telmo quedó como su único y preciado universo.
Las mañanas eran un calco de las noches , y los días eran la causal de
estar simplemente viva.
Las calas del velorio
perfumaban la pequeña habitación . Era el perfume de su vacío. En el
departamento las fotos de papi decoraban las paredes y el espejo ahí ,
impertérrito ante el recuerdo angustioso. Las fotos de mami
(la Malenita) acuchilladas o mordidas con un vendaval de furia y
todas ellas esparcidas en el piso y decorándolas frase tales como “puta
“, “mierda” , “perra” . Hace semanas que no salía a ver si
aun existía un sol , tampoco había contestado el arrebatado 376-5144 y
todavía no corría el muerto cuerpo de Pupe (el gato) que en un buen día
de cólera , Electra lo ahogó en la bañadera y desde entonces no tuvo más
contacto con le minino que aun flota hinchado , rígido y con una parva de
moscas entre las aguas marrones y
aromáticamente putrefactas. Ella era ella y su ansiado y adorado espejo
demarcaba confusamente la decadencia : sus rollos eran mas pronunciados y
la grasa era bien espesa, y todos esos pelos que brotaban como flores
resecas en un mundo plagado de toxico . Pastillas que eran ingeridas desde
una mesa ratona color verde agua. Todo tipo de medicamentos dermatológicos
descansaban , los mismos bordeaban la cornisa y parecían que estaban
prontos a caer. El piso era un reguero de mancuernas y aparatos . Toda pócima
y toda prótesis tenían un fin , estar lista para develar a los muertos.
Electra hoy no esta sola .
En el espejo se puede
apreciar la presencia de una figura que descansa en su lecho . Electra se
pinta la cara de rojo y verde y repetía frente al espejo. “ Como a
voz te gusta . Desde aquel día que pintamos la puerta de la calle Seguí
. ¿ Te acordas papi?. Como se me cayo la pintura verde ” . Y
Electra riendo locamente frente al cristal . Y entre las sombras de la
habitación que era multiplicadas por la caída del día se escuchaba a la
enamorada murmurar: “Hoy , papi esta el espejo , viste . Para que
podamos reflejarnos cuando estamos cogiendo. Por qué la nena fue y la
mujer es hoy ” .
Electra repetía palabra tras palabra y gesticulaba . Luego gira la cabeza
y pierde sus ojos color del tiempo ; aquellos que cuando se nublan son
parditos y si la noche esta serena son chiquitos y de color negro
azabache, pero si hay mucho sol se tornan marrones claros
y ni hablar los días de humedad
y frío, se convierten en castaños y simplemente son hermosos.
Esos ojos y toda la cantidad de sensaciones que florecen en su mirar se
evaporan en el vacío existente de la habitación.
El cuerpo de Alberto
recostado en la cama . La tierra del lugar santo todavía persistía en
parte de su mortaja. Pero lo mas saliente sería la brecha de su tumba que
aun estaba abierta , como el amor de ambos.
“ Pa, amor
todavía tengo barro . Me voy a bañar . Vos no te muevas que yo ya
vengo.” . Y Electra en pelotas corriendo al baño . El cuerpo del
muerto permanecía en pleno estado de descomposición . El buche sol de la
mañana encontró a padre e hija enredados en la cama y la tierra de la
Chacarita era dominante en las sabanas floreadas que envolvía en necrofílico
nidito de amor . Electra se fijó en el cielo despejado y creyó que era
conveniente alargar la noche . Se sentía y tan mujer con él al lado que
cerró las ventanas y la opacidad hizo su presencia . Electra no se cansó
de lamer el podrido , húmedo y rígido cuerpo de Alberto , lo lamió , lo
lamió hasta que el aroma que emanaba el cadáver fue insoportable .
Una tarde de algún día
el departamento de la República de San Telmo quedó desocupado , hasta el
furtivo espejo había desaparecido . De ella nada se supo, el cuerpo de
Alberto jamás apareció . Solo se que existen dos almas enamoradas y
preciosas que son juzgadas(desde la barricada de la represión) por amar
distinto .
Proyecto Sandro 1998
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