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Dedicado a mi amor: La chuza
espesa.
Era otra noche de invierno; una
entre tantas en donde la humedad y el frío
pareciesen que durarían una eternidad. Como un ancla encallada en
medio de la nada el cuerpo de
San Tuca seguía perdido en una multitud de futuros cadáveres. Era un anónimo
más entre la singularidad de los nombres de esta ciudad. Envuelto en
tristeza caminaba con un peso en alguna parte de su cuerpo. Figuras anónimas
y casi perpetuas para sus ojos estremecían sus sentidos. Casi nada le
parecía extravagante, casi nada le parecía introvertido y sentía en su
paranoia un complot: Aquel complot que alguien desde algún lugar
desconocido lo jaqueaba. Tenia pruebas de aquello: El pasado y
lugares
remotos de su historia que se transformaron en futuras pruebas del
siniestro complot . A lo lejos, una chuza espesa arrancaba los cimientos
del asfalto azul y entre la explicación de haber huido temprano se le
cayeron varias ilusiones, pero para nada es simple la libertad de algunos
cuerpos y ni siquiera en el mismo reflejo de los ojos . Pero San Tuca seguía
anclado en el invierno pasajero de Buenos Aires. Buscaba esa chuza espesa
que vivía en esta precisa ciudad. Tenia miedo de salir al encuentro y era
demasiado temprano para perder y con esa paranoia encima.
Aquel complot tan extraño que perduraba en su mente. Se metió
a un bar justo cuando la noche empezaba a desperezarse pidió algo de
tomar y los objetos sin vida que lo miraban por doquier. Pensaba en que
ellos serian parte del complot. Tomó un cuchillo y se lo guardo entre las
ropas. Él sabia que algún culo debía sangrar para luego romper con las
amarras y tratar de levantar lentamente y tal vez, con viento a favor
y creyendo en los milagros poder alejarse de su pasado. Busco su
primera víctima: La misma concha de donde salió. Fue hasta lo de su madre. Una anciana que todavía llevaba los golpes
de la vida y el resentimiento
de haber tenido, y hoy solo poder contemplar
lo que fue. Entro sereno a la casa de su madre se sentó a ver un poco de
televisión, quizás alguna novela del jet set
¿y si era un mundo de cine? . Tomó un café mientras su madre le
preguntaba por la chuza espesa. Él, con toda naturalidad y humor contaba
sus desventuras y aventuras mientras,
escondía entre sus sentimientos la proyección de lo que vendrá y
entre sus ropas un tramontina. Cuando su madre se sentó junto a el, el
hijo la apuñalo en la cabeza . Creo que ella no sintió nada y callo y
cayo al piso como una bolsa de papas, y la sangre que mancho la punta sus
zapatos de gamuza. Con toda calma seco el cuchillo y una carta dejó en la
mesa de la cocina mientras, observaba, quizás por ultima vez la casa que
lo acurrucó durante más de tres décadas. Antes de abrir la puerta beso
el cuerpo inerte de su madre y murmuró -lo hice por ti- .
Antes de huir definitivamente
de ese sitio se sintió raro, como estar en un
lugar el cual parecía un extranjero y era su propia casa . A la
deriva otra vez, a morder cordones y a darse un poco de espacio. Se metió
en un cine y en medio de la proyección se rajo
otra vez. A insertarse en
un mar de gentes y ellos sabían que salían a morir un poquito más
.Fue hasta Lugano 1 y 2 , a buscar un antiguo amor, una tal
Silvina. El autódromo vio por la ventanilla y bajo del bondi, con
el cuchillo entre las ropas espero en una esquina hasta que la vio. La
soledad de testigo y entre las sombras la mato de un certero cuchillazo
filoso en el estomago. No corrió, solo se alejó tranquilo mientras
escuchaba los últimos gemidos de aquel cuerpo que un día lo desvirgo .
La noche ya era mas perceptible
y la chuza espesa supura sensualidad, mientras se metía la bola en
la boca y trataba de sacar el pie del acelerador, es que era todo tan
rapido que se necesita un
momento para parar. De Lugano a Colegiales . Con la mirada perdida en algún
punto del espacio infinito y con el tramontína entre el poluver y la
remera. De a tantos en tanto se reía pero era pasajero, siempre iba con
el sueño fruncido y los ojos vaya a saber donde. Dos leves movimientos de
llave e ingresa a una oficina, un par de juegos de muñeca
y unos chorros de kerosene. Un olor ácido y penetrante le rompía
el naso, después el fuego y a correr. Desde lejos las llamas, los gritos
y la histeria de un edificio envuelto en fuego. San tuca Esperanto se
perdió en la noche y Dios acompaña sus pasos. Intentó buscar a la chuza
espesa, de a ratos y de tanto en tanto se secaba las lagrimas con la manga
del pullover. De a poco sintió que la ancla se tornaba débil y con
viento a favor logro salir y huir hacia alguna parte. Detrás de una nube
de recuerdos se esfumaba el pasado, era el complot, quizás celestial o
tal vez era una trama celeste
que se retiraba como bruma al despuntar . La Divinidad lo había torturado
durante tanto tiempo, y el
mismo Supremo se había divertido con su destino, pero hoy por hoy el Dios
lo había ayudado a combatir el pasado otorgándole la posibilidad de
destruir lo que lo parió , la concha y las ataduras de la esclavitud .
Esperanto pensaba que era libre pera la chuza espesa lo esperaba en alguna
esquina, agazapada para detener su locura sideral. Ella seguía sumergida
en su mundo y de a ratos escapaba a algún lugar.
De San Tuca solo se que lo
detuvieron unos días después de encontrar a la chuza en una esquina de
Almagro. Cuentan que era una mañana con mucha humedad y una bruma
empapaba toda la ciudad. Él solo la miró de reojo e intento
acuchillarla, pero una mirado de ojos pardos lo detuvo, era ella;
la chuza espesa. Que no imploraba misericordia ni mucho menos, solo
una mirada y una simple mirada de entre tantas lo hizo olvidar hasta de su
presencia. Cuenta que San Tuca Esperanto tiró el cuchillo y camino
sigiloso y pensativo por el cordón de la vereda, luego con una
sensibilidad difícil de expresar se entregó al agente que estaba en la
esquina. Confesó los asesinatos y el amor por la chuza. Una semana después
estaba dopado en el manicomio contando la aventura de la chuza y de poder
jactarse de ser el único hombre en poder destruir el
pasado y solo con la ayuda de Dios
Hospital Borda. 19 de Junio del
año 2002.
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